Las sombras
cada vez
son más y más
grandes.
Intentan atraparme
con sus garras de hierro,
intentan sumergirme
en un legítimo consuelo,
buscan que me rinda,
ante el desconsuelo.
Me hundo,
¡Me hundo!
en el sueño.
Me atrapa,
¡Me atrapan!
sus garras,
y la inexistencia
abarca,
¡Abarca!
toda mi alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario