Un botón
y la ira de desplaza por mis venas.
Otro botón
y el corazón late como un despego de alas.
Un botón más
y mi alma se desgarra,
tan solo faltan tres más
y las lágrimas me fallan,
la garganta
se endurece como pared blanca.
La corbata arriba
y mi alma,
se rinde a la batalla,
quedando encerrada.
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